A veces los niños y los jóvenes (o más mayores), te preguntan: ¿En el cielo lo sabremos todo de todos? Pues me imagino que sí, pero también creo que no nos interesará nada. Soy un completo ignorante de lo que llaman ?noticias del corazón? así que me cuesta bastante poner ejemplos de ese tipo, pero el profesor sabrá que alumnos le copiaron en el examen, la novia si el novio le fue infiel alguna vez, si fue mi hijo el que me quitó el dinero del bolso, si mi vecino era el que me quitaba las cartas del buzón y mil cotilleos más grandes o pequeños. Sabremos hasta de dónde vienen ciertas joyas.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo?
Si en el cielo nos interesará muy poco o que hicieron otros, deberíamos ir practicando en esta vida. De toda la vida, pero con una gran eclosión con las redes sociales, comentamos lo que sabemos o sospechamos de los demás, sean cosas leves o graves. Ojalá nos quitásemos esa costumbre. ?He oído? ?Me han dicho? ?Me he enterado? suele ser el comienzo de una serie de difamaciones que pueden hacer mucho daño, no lo escuches. Si alguien te dice: ¿Te cuento un secreto, pero no se lo cuentes a nadie? Pregúntale si te afecta a ti, a tu familia o puedes hacer algo para solucionarlo. Si no es así no quieras saber el secreto, ya lo sabe Dios y a nosotros no nos interesa. Hacemos juicios sobre personas basándonos en habladurías, etiquetamos a otros por lo que nos han dicho que ha dicho sin saber si es verdad, destruimos amistades y familias por los chismorreos?, y pensamos que estamos haciendo un servicio a la sociedad.
Un es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Sed muy cautos en el hablar, muy prudentes con la lengua y muy rezadores al Señor que lo sabe todo y conoce el corazón de cada hombre.
Imaginaos la cantidad de habladurías que dirían de Jesús el viernes santo ( y muchos días de su vida), sólo unos pocos se declaran de su parte. No te unas tu a las habladurías sobre la Iglesia, los hijos de Dios y ninguna persona, a veces Dios sorprende, déjale a Él la justicia.
La Virgen María no es chismosa, guardaba las cosas en su corazón y en su corazón estaba Dios. Imítala, calla, escucha a Dios más que a los chismes y reza.
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